Entrevista

Jessica Cánovas: «En un mundo de hipócritas, los sinceros somos los malos»

Publicado en Píldora Mutante

Con más de 40 años de historia en la música del cuarteto, Trulalá no necesita presentación. La banda ha sabido timonear las arenas del tiempo y ha pervivido a toda clase acontecimientos; transformaciones sociales, crisis económicas, cambios en la formación y hasta la pérdida de su fundador. Con más de 85 discos grabados y tres premios Carlos Gardel en su biografía, Trula sigue haciendo vibrar a nuevas generaciones de fans a lo largo y ancho del territorio argentino.

Con el mismo desparpajo y frontalidad con la que se desenvuelve en redes sociales, La Jefa, como se la conoce en la intimidad, se sube al ring dispuesta a conversar de todo. Conocé más de esta figura pública que maneja el destino de una de las bandas más legendarias del Cuarteto de Córdoba.

Hoy hay dos factores: El dinero y la exposición. Y son las dos cosas que te ayudan a ser exitoso. No hace falta el talento.

—Comencemos con un titular fuerte: ¿Cuántas familias viven de Trulalá en el presente? 

—Y más o menos son 30 familias. En junio va a ser 26 años que estamos en Trula. O sea, paradójicamente, mucho más tiempo del que estuvo mi papá. Porque mi papá estuvo 15 años al mando de Trula, del 84 hasta el 99 que se enferma. 

—Creciste en esa vorágine, ¿para vos siempre fue una situación natural vivir bajo el fogoneo de las cámaras, las personas haciendo cola fuera de tu casa para pedirle una foto a tu viejo?

—Nací y mi papá ya era «Manolo». Me crié con esto de forma natural. Era chiquita y en el colegio ya me «choluleaban», ¡y eso que no había redes sociales, no había teléfono, no había nada! Hoy trabajo con las redes de la banda y las mías, pero reniego un poco de la dependencia.

—Te hemos visto aparecer, desfilar, sorprender con un montón de declaraciones en diferentes programas de televisión. Te convocan muchísimo, sos una chabona muy picante a la hora de titular. 

—Soy una mina como me ves. Lo que vos ves es lo que soy. Y te voy a contestar lo que me preguntés, no te voy a andar con rodeos, siempre digo lo que pienso, lo que siento, siempre digo la verdad. Eso me trae problemas en la vida cotidiana porque en un mundo de hipócritas los sinceros somos los malos.

—Antes la fama tenía otro peso. Eras conocido, famoso o célebre por un talento que tenías… te destacabas por algo. Ahora quizás es porque simplemente aparecés mucho a través de una pantalla. Porque hartás a la gente, de alguna manera…

—Para mí los artistas de antes ya no se fabrican más. Es como que antes los chicos se esforzaban mucho más por ser artistas que hoy en día. Ahora es más fácil. Hoy hay dos factores: El dinero y la exposición. Y son las dos cosas que te ayudan a ser exitoso. No hace falta el talento tanto. 

Calculá que cuando nosotros elegimos a Pablo Ravasollo, se hizo un casting en el Estadio del Centro y concurrieron más de tres mil cantantes. Era una cola así por el puente, como si fuese un baile, estaba toda la banda armada e iban pasando los artistas uno por uno. Estuvimos todo el día desde la mañana hasta la noche tardísimo porque tenías que escucharlos a todos por respeto.

En cuanto a Pablo, fue amor a primera vista. No hubo dudas desde el primer momento, apenas lo vimos y agarró el micrófono, era él, sin dudas. 

—Me interesa el tema del casting. ¿En qué características se fijan a la hora de seleccionar un artista?

—De esa parte se encarga más Mauricio. Yo me encargo más de lo que es marketing, imagen de la banda, redes sociales y demás. Pero a la hora de elegir un cantante, obviamente que lo hablamos entre todos. A lo largo de todos estos años hemos elegido diferentes voces, diferentes clases de artistas, desde un Pablo Ravasollo, después un David Ortiz, Neno, César Palavecino… Hubo épocas más exitosas, como la que te estoy nombrando; la de Neno, David y César fue una época muy exitosa.

En cuanto a Pablo, fue amor a primera vista. O sea, se subió Pablo y todos nos miramos, toda la familia, el manager, un encargado, que éramos todos parte de lo mismo, nos miramos y dijimos, es este. No hubo dudas desde el primer momento, apenas lo vimos y agarró el micrófono, era él, sin dudas. Lástima que, bueno… hay personas que no pertenecen a este plano creo yo y se tienen que ir rápido…

—¿Cómo se gestiona el equilibrio entre homenajear esa mística de Trula, de la vieja guardia histórica, y la de mantener visualmente la marca competitiva en la era de los algoritmos, en la era de las telarañas sociales, en la era de TikTok, de Instagram?

—Bueno, eso es muy difícil. Eso es lo más difícil. Porque es una banda que tiene su peso de los años que lleva, es una banda grande; por su nombre, por su éxito. Porque fueron muchísimos años de éxito initerrumpido. Y tiene muchas canciones que fueron éxitos. Entonces, ir a un baile y no hacer los éxitos, la gente te lo reprocha porque no los hacés. Pero al mismo tiempo también tenés que modernizarte y ponerte un poco en la onda de los más chicos, porque la gente más grande que quiere escuchar los temas viejos no sale tanto, salen los más jóvenes. Entonces es como una línea muy finita en la que tenés que conformar a los más grandes (y hacer los éxitos) y también conformar a los más chicos.

Nosotros obviamente hemos tenido aciertos y errores, como creo que todo el mundo. Hubo una época donde nos abocamos más a hacer cosas más modernas, a voces más modernas y temas y demás, pero claramente esa época no gustó. Y volvimos ahora a lo característico de la banda, tenemos dos voces muy características de Trula, volvimos a hacer muchos de los éxitos; es imposible hacer todos los éxitos, tenemos 85 discos grabados entonces calculá que los éxitos son muchos, tendrías que estar 20.000 horas tocando. Así que, vamos eligiendo (Mauricio se encarga de eso) el repertorio y vamos ahí, ¿viste? como cinturando entre lo viejo y lo nuevo.

Es hora de que haya un monumento o algo de mi papá en algún lugar. Creo que no está tan valorado como se merece.

—¿Cuál es la fórmula de la Coca-Cola para el éxito de Trula?

—Lo que lo condena, lo lleva al éxito al mismo tiempo. Creo que cuando el dueño de la banda es el cantante, la banda va envejeciendo con el cantante y el público que lo sigue también. Y es cuando ahí empieza a perder, o no. En Trula al no ser los cantantes los dueños, estuvimos obligados todo el tiempo a renovarnos, porque los cantantes cuando llegan a una meta, se van de la agrupación.

—Cumplen un ciclo…

—Sí, algunos cumplen un ciclo antes que otros. Algunos se quedan en el éxito un rato más y otros apenas tocan el éxito deciden irse.

—El cuarteto históricamente ha estado vinculado al género masculino. Y sabemos que ha sido un ambiente muy machista. Los paradigmas están cambiando poco a poco. Y cada vez hay más mujeres, tanto detrás como delante del escenario. En tu caso que estás hace 25 años formando parte de la producción de Trulalá, día a día, ¿cómo sentís que ha sido ese viaje? 

—Fue duro porque en la época que estábamos, que empezamos —mi mamá y yo éramos las dos mujeres— yo era muy chica, 17 años, a mí nadie me veía como jefa, encima era una mina súper llamativa y demás, como que no me veían en ese rol.

Esa parte le costó más a mi vieja que a mí, en realidad. Cuando mi mamá decide bajarse, ahí ya empiezo a aparecer un poco más en escena, pero me cuesta hasta el día de hoy con algunas cosas; porque los hombres son hombres, son machistas en el fondo. Se hacen los deconstruidos pero no lo son.

Desde hace un tiempo a esta parte, hay muchas chicas cantando, como te digo, que me encantan. Y detrás, en la producción, creo que también hay muchas mujeres ahora.  Muchas fotógrafas, productoras, esto y lo otro. La mujer se metió en el género cuartetero. Pero el cuarteto ha sido muy machista.

Trulalá / formación 2026.

—Hace poco tiempo la UNESCO declaró al Cuarteto Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ¿cómo te hace sentir eso?

—Era hora que pasara. Como es hora que pase, de que haya un monumento o algo de mi papá en algún lugar. Lo digo siempre. En cada nota que me hacen, siempre digo, tiene que haber un monumento de mi viejo. ¿Cómo puede ser que no haya un monumento de la persona que creó la banda más influyente de los últimos 40 años? Ya es hora que haya algo de él. Creo que no está tan valorado como se merece.

—Sobre el presente del Trulalá, ¿qué le podés decir a los fans, a la gente del otro lado? 

—La verdad que el presente de Trulalá me encanta. Los chicos que están hoy cantando me encantan, tienen tres estilos totalmente distintos. Tienen para todas las edades, para todos los gustos; tenemos un morocho que canta todo grave, después tenemos el gringo que canta muy parecido a Pablo Ravasollo, la comparativa es constante porque canta muy parecido a él, y tenemos a Tomy, que la rompe… tiene una voz melódica tan particular que no se parece a nadie. Entonces es como que tenemos para todos los gustos y estamos viviendo un presente muy lindo.

Estamos trabajando por todo el país, gracias a Dios. Y las últimas veces que hemos venido a Córdoba, en la Sala del Rey, ha explotado el baile.

Germán S. S. Lev

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Germán S. S. Lev

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